Guía
practica del arte de la buena seducción.
¿No
tienes demasiada suerte en los bares?. Tal vez es tiempo de que pongas
en revisión tus técnicas de seducción y asegures tu
propio estilo al momento de acercarte a su lado e ir por más.
Hay algo
en común entre las salas de chats, los encuentros en línea
y los "affairs" que puedes llegar a tener en los baños y rincones
oscuros de la disco, esos espacios que tan bien conoces como la palma de
tu mano o la geografía que se empecinaban en que aprendas. En los
dos casos, un "mágico encanto", provocador, está cayendo
en claro desuso. Nos estamos refiriendo al Arte de la Seducción,
un clásico ritual en los encuentros gays. Un tímido guiño
o chiste de ojo, una pequeña sonrisa, son algunos de los signos
que hacen a la seducción puesta en juego y las más de las
veces, te da vuelta y enamora. Ante esto, si vemos que es una auténtica,
clara, creativa y entretenida técnica de la que nos valemos los
gays para conseguir a ese hombre que tanto nos gusta, la pregunta es ¿por
qué ha sido encerrada dentro del armario de nuestras aptitudes y
técnicas de enamoramiento?.
En un intento por conseguir condimentar
y encender el lado romántico de toda conquista y primer cruce de
miradas con alguien que en principio es un claro desconocido pero que de
repente se ha convertido en una obsesión o capricho, aquí
he hecho para ti un arduo trabajo que tiene resultados asegurados. Te doy
las técnicas de una completa y efectiva guía de encantamiento
y seducción.
#1 NO
TE PONGAS EN UNA POSICIÓN PASIVA. Uno de los puntos a tener
en cuenta para que te vuelvas un experto en este tipo de conquistas es
que todos los gays, en lo más profundo de nuestras vanidades y egocentrismos,
creemos que somos únicos. Tenemos esa falsa idea basándonos
en nuestra apariencia, en que nos vemos en forma y con cuerpos bien trabajados;
parados elegantemente y con la idea en que conseguimos destacarnos al final
de la barra de nuestro pub favorito con la mera presencia. Y se cree que
es lo suficiente para conseguir lo que se quiere. Vas mal. ¿Acaso
te crees el único que piensa de esta manera?. Absolutamente todos
los gays pensamos así. Te encuentras en una encrucijada, en la necesidad
de tener una "plena elección". ¿Qué es lo que queda
por hacer?. Pues acabar con tus inseguridades y dar el primer paso.
#2 HÁZLO
DIVERTIDO. La segunda clave para un buen juego de este tipo es el humor.
Nada mejor que acercarte a las otras personas con una pizca de humor sobre
uno mismo; un interesante modo de presentarte en sociedad, sin hacer ridículos
ni para que te pongas exigente con esa primera, y determinante, primera
impresión. Por ejemplo. estás yendo hacia el gimnasio, cuando
de repente te das por enterado (cruce de miradas mediante) que un muchacho
no te quita los ojos de encima. Entonces, y sin pensarlo dos veces, sacas
tu credencial identifitoria del club y te dices a ti mismo (asegurando
que él te escuchara, lógico): "Aquí está mi
pase". ¿Qué obtienes como respuesta?, pues un "¿entonces?".
Qué momento. Te ha sorprendido por completo. No esperabas
una respuesta de ese tipo, pero así es. "Sólo estaba siguiéndote
el juego. Y a propósito, que mirada inquieta y seductora que tienes",
fogosas palabras que siguen a tu deshinibido acercamiento. La seducción,
por más obvio que parezca, parte desde un buen sentido del humor.
#3 SONRÍE
CACHORRO. Una buena sonrisa es importante cuando llega el momento del
juego de seducción. Es un gran cartel que dice: "Soy sexy, soy apuesto
y no me siento para nada incómodo por mirarte a los ojos". En muchas
oportunidades, cuando vemos alguien que nos gusta, mantenemos la mirada
hacia ese "punto de interés" y no la soltamos hasta que nos podamos
asegurar una respuesta al claro indicio de que estamos interesados. Es
una especie de: "hey, aquí estoy". Aquí tenemos otro problema:
¿crees que hay tan sólo una posible lectura de este primer
intento?. Puedes estar con la mejor de las intenciones, para solamente
conseguir su atención; pero los gays nos caracterizamos por ser
pesimistas en extremo, y tenemos la mente lo suficientemente "sucia" para
dejar de creer en las buenas intenciones de alguien. Es una cuestión
de acostumbramiento. Quizás debamos abandonar esto. Cuando crees
que estás hechando una tierna y gratificante mirada, ellos piensan
que eres un asesino serial en potencia. Es común, inclusive tú
mismo reaccionarías de la misma forma si llegas a notar que alguien
lleva varios minutos con sus ojos encima tuyo, y lo harías tu próximo
asesino.
#4 APRENDE
CUÁNDO ES EL MOMENTO JUSTO. Es muy importante reconocer que
más allá de tu obsesión por alguien, no tienes asegurada
una respuesta victoriosa a tu favor todas las veces. Cuando te encuentras
en el intento por llegar a despertar la atención e interés
de alguien no debes pasar por alto el hecho que en algunas oportunidades
la persona a la que apuntas desea que acabes con semejante acoso de miradas.
Sabemos que es posible reconocer cuándo recibes una gratificante
y agradecida sonrisa, y cuándo la cara es de pocos amigos. Quien
sea, si no se siente cómodo ante tu avance, se alejará físicamente,
demostrando y marcando su distancia. Es un hecho demostrado. Abre tus ojos,
y trata de notar (y descartar) aquellos signos que hagan sentir incómodo
a tu "presa".
#5 ACÉRCATE,
TÓCALO, TÓCAME. Este es el meollo de todo el asunto.
El punto determinante para evaluar resultados y hacer planes. Una instantánea
confirmación que te dirá si el joven con el que estás
obsesionado responde a tu juego o no. Pese a tener unos alentadores primeros
indicios que parecen asegurar que está todo bien, por medio de sonrisas
y hasta un cambio de saludos y cumplidos; sin caer en cuestiones de inseguridades,
los gays tenemos la necesidad de llevar a los hechos esas "palabras". Qué
mejor manera para hacer esto que entablando un "contacto" y desplegando
una escena de "piel". Un astuto movimiento que tiene por misión
poder comprobar: "sí, en verdad existe, y lo tengo aquí".
No seas demasiado ansioso o acelerado. El meter tus manos en la cara, las
piernas, te motive, te asegurará un buen golpe, o arañazo
(dependiendo del estilo). Con que mantengas tu mano no tan inquieta, sobre
el hombro o en el cuello de tu chico, te hará quedar como un digno
"caballero inglés", al menos hasta el momento de la buena acción.
#6 MANEJA
LAS DISTANCIAS. Nuestra última gran clave consiste en no acercarte
mucho a alguien, más allá que esto no sea de tu agrado. Cuando
quieres conseguir su interés, y que por supuesto lo centre en tu
persona, el tener una corta distancia o estar "pegado" o "encima" no juega
a tu favor. Es un momento en el que debes saber manejar la situación,
equilibrarla, ya que por un lado vas a querer conseguir el contacto para
asegurar que le agradas y que puede llegar a pasar algo más, y por
el otro, debes notar hasta qué punto soporta que estés a
su lado, respirándole en su cuello o mirando fijamente a sus ojos.
¿Cómo notas esto?, simple. Si al momento de cruzar palabras
el pobre muchacho no enciende cigarrillo alguno, las distancias son muy
cortas, aléjate.
SI TODO
ESTO FALLA. En el supuesto caso que todas estas claves fallen y no
puedas conseguir resultados inmediatos, todavía te puedes valer
de un último intento antes que decidir quedarte la noche entera
en tu sillón favorito para los "placeres egoístas" que tienes.
Cuando un hombre esquive tu interés, redirecciona tu atención
sobre su amigo más próximo. Si consigues con éxito
esta "asociada atención" no solamente obtendrás lo que estabas
buscando, sino que tu "objeto" de obsesión original notará
tu astuto compañerismo. Los hombres gays odian cuando desplazas
tu atención hacia alguno de sus amigos, se sienten abandonados luego
de tanto juego previo. Tu primer víctima se verá forzada
en volcar su atención hacia ti (notas cómo se han invertido
los roles), o si se encuentra en uno de esos días de vulnerabilidad,
abandonará el bar. De todas formas, tú has ganado, con un
ingrediente de venganza venido el caso. ¡Felicitaciones!.
|