| Ya sea tu compañero activo quien esté
a los saltos y empujones, quien tiene todo el trabajo es el compañero
pasivo.
Muy importante es que haya una higiene total. Existen varias maneras de garantizarlo. Como es obvio, debes asegurarte que tus necesidades fisiológicas estén satisfechas. Después, puedes hacer una "irrigación". Una manera simple es abrir la boca de la ducha, colocar un poco de lubricante en el tubo de agua e introducir en el ano, dejando entrar un poco de agua fría. Después es sólo mandar para afuera (no en la bañera, claro) y repetir las veces necesarias. Una buena ducha seguidamente resuelve el asunto. No te olvides de poner un poco de loción para el cuerpo, también como preparativo.
Es normal que, después de ser penetrado, tengas la sensación que los músculos del ano están menos tensos o relajados. Para combatir esto, debes ejercitarlos, contrayéndolos y relajándolos varias veces. Debes aprender a tener más control sobre los músculos del ano, para que los puedas relajar o contraer cuando quisieras. Debes mantener una actitud participativa. No te limites en quedarte acostado. Toma la iniciativa, hazle usar posiciones diferentes, di cómo quieres que te penetre, despacio o deprisa, dile que te acaricie el pene al mismo tiempo. En el fondo, quien va a controlar la situación eres tú. Tú eres el que decide cuándo todo comienza y cuándo todo acaba. |