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¿Eres adicto al sexo?
¿Eres adicto al sexo? Sin duda que cada vez es más la gente preocupada por esta espinosa cuestión. Muchos gays se preguntan si son adictos al sexo. Por una parte es indudable que la subcultura gay actual ha ido creciendo alrededor del sexo. Hemos pasado de la represión absoluta de todo lo que tuviera que ver con el sexo (gay y heterosexual) a una sociedad que utiliza el sexo para vender cualquier cosa. Todo es sexo: los anuncios de la televisión, las revistas que se ven en los quioscos, el cine... Con tanto sexo a mano y más en el caso de los gays, es difícil que eso no afecta a nuestra conducta. En el caso de los gays, además, se dan determinadas circunstancias: el hecho de qu la sociedad en la que vivimos sea todavía homófoba hace que las relaciones sexuales a escondidas sean todavía una de las únicas posibilidades que tien un gay de establecer relaciones, sexuales o, simplemente, sociales. Posiblemente, si las posibilidades de establecer relaciones fueran tan variadas como lo son para los heterosexuales, nuestras relaciones sexuales serían también múltiples, más variadas, de mejor calidad etc. 

Además, hay que tener en cuenta otro factor, los gays tenemos más fácil acceso al sexo. Los heterosexuales mantienen relaciones sexuales y afectivas, con vínculos legales de por medio, con mujeres, y las mujeres, por razones culturales, parecen tener menos interés e el sexo que los hombres. Por eso, en muchas ocasiones las mujeres actúan de freno para los deseos sexuales de los hombres heterosexuales, cosa que no les ocurre a los gays. De hecho, en muchas ocasiones se ha dicho que los gays tienen el sexo que le gustaría tener a cualquier hombre heterosexual. En todo caso es normal que, en la sociedad actual, preocupada por los excesos sexuales, los gays se preocupen también hasta el punto de preguntarse ¿seré un adicto al sexo? Pero para contestar a esta pregunta por supuesto que habrá que saber exactamente cuánto sexo es demasiado sexo y quien decide la tasa de sexo que es normal y la tasa de sexo que es disparatada. También habría que saber la diferencia que existe entre contactos sexuales frecuentes y la adicción al sexo tan de moda en estos días y para la cual ya existen incluso clínicas especializadas. 

En todo caso, debido a que hemos recibido muchas consultas sobre esta cuestión no estaría de más dejar claro que es exactamente una adicción sexual. Una adicción sexual es un interés desmesurado en el sexo, en los contactos sexuales, hasta el punto de que estos y ese interés lleguen a interferir en la vida diaria. De acuerdo con los expertos, la adicicción sexual es "...una estrategia de adaptación mal escogida que busca proporcionar una satisfacción momentanea para el vacío que la persona siente dentro de sí". Esta necesidad de satisfacción inmediata puede llegar a convertirse en sí misma en un problema hasta el punto de que se convierta en una espiral que termine estando absolutamente fuera del control del individuo. La diferencia entre los contactos sexuales frecuentes y la adicción es precisamente la posibilidad de mantener el comportamiento bajo control. Mientras que los contactos sexuales frecuentes pueden tener el mismo origen físico y psicológico que la adicción, no se consideran peligrosos mientras el individuo lo controle.  

Incluso pueden ser buenos. Estos encuentros sexuales ayudan a mantener a raya el estrés y a satisfacer necesidades; es cuando estas necesidades empiezan a desbordar al individuo y a extenderse por la "razón" de la persona, cuando se pueden considerar peligrosos. El comportamiento sexual compulsivo a menudo se presenta acompañado de sentimeintos de culpa, vergüenza y soledad. Además, el comportamiento sexual compulsivo por definición está dirigido por un impulso irresistible que conduce al inividuo hacia el sexo, sin importar ninguna de las consecuencias. La falta de control sobre el problema que causa el comportamiento, es un indicador de esta, y cualquier otra, adicción. 

Los signos que una persona puede tener en cuenta para saber si es o no una adicta al sexo podrían ser los siguientes: 
- Intensos y urgentes impulsos sexuales que producen estrés psicológico. 
- Necesidad demantener un continuo comportamiento sexual a pesar de no sentir deseo. 
-Continua necesidad de llegar más lejos, pues el umbral del placer se aleja. Para ello se necesitaacrecentar los estímulos, para lo que no se duda en usar de cualquier estímulo: pornografía, prostitución, sexo telefónico, sexo por internet, voyeurism, exhibicionismo...No estamos diciendo que estos estímulos sexuales sea malo utilizarlos, sino que de repente, el individuo adicto necesita uilizarlos cuando nunca antes había sentido placer en hacerlo. El problema es que el umbral de su placer está cada vez más lejos, y llegará un momento en que no pueda alcanzarlo con nada. 
-Falta de interés en actividades sociales o laborales o de ocio porque pueden inrferir en sus ocupaciones sexuales.  
-Contagio frecuente de enfermedades de transmisión sexual. 

En cuanto a las causas de esta adicción, los dientíficos dicen que no es posible tratar ningun adicción sin tener en cuenta aspectos muy profundos de la vida de la persona de que se trate. Los impulsos sexuales están conectados con manifestaciones muy profundas de la personalidad. El sexo puede utilizarse en muchas ocasiones para compensar carencias o conflictos de los que la persona no sea consciente. Ejemplo de estos conflictos podría ser la falta de confianza en los demás, miedo a la intimidad, una percepción negativa de sí mismo, una baja autoestima, necesidad de atención y queja por falta de ateción por parte de los demás, sentirse poco querido, poco atractivo y no deseado...El primer paso para librarse de esta y de cualquier adicción es reconocer que el comportamiento que se está manteniendo es perjudicial para uno mismo y que tiene que ver con conflictos internos. No queremos que nadie deje de disfrutar se sus frecuentes contactos sexuales. Si estos están bien integrados en la vida de cada uno, bien. Si no, quizá haya que replantearse algunas cosas.

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