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Bisexuales, confundidos?
De un lado, tenemos el "estructurado" mundo hétero; al otro, la "liberal" pasarela. Y en el centro, la infinta posibilidad de estar con tu chico, tu chica... ¡O con ambos! 

Pocos hombres y mujeres están entre algunos de los extremos hétero u homo; y no es extraño encontrar informes que hablen sobre nuestra sexualidad como un contínuo asunto de orientación. En uno de los lados encontramos al macho "totalmente hétero, aquel que nunca tuvo siquiera un pensamiento homosexual". Al otro, está el "exclusivísimo mundo del mismo sexo, ¡y bendito sea!". Pero lo que pocos se atrevieron a decir, hasta ahora, es que muchos nos encontramos en el medio de este yin-yang.

Desde que la sexualidad se convirtió en un asunto fluido, de dejar pasar y hacer, el balance exacto de la orientación sexual encontrará las mil y una posibilidades. Por ejemplo, un joven muchacho hoy nos puede confesar cómo antes sus fantasías y aventuras sexuales pasaban por citas con chicas a la salida de la universidad, y ahora los hombres pasaron a encabezar la lista de su agenda; atreviéndose incluso a decir que si una mujer le parece atractiva, pues lo dice, pero para nada lo exita. Todos alguna vez en nuestras vidas fuimos (o seremos) atraídos por los dos sexos, y podremos elegir hombres, mujeres y, por qué no, ambos.

Pero, ¿qué es lo que en verdad nos hace "bisexuales"?

Por estos días, cuando está la moda del "escápate del closet" aunque seas bisexual, la homosexualidad y el libertinaje sexual están mucho más visibles, en conversaciones típicas. Lo que no quita por supuesto que cargue con algo de confusión y hasta malestar en algunos. Parte de todo esto es una cuestión de rótulos, llamar a las cosas por su nombre. Un tipo que antes se proclamaba ser exclusivamente un "caza faldas" puede ahora tener una experiencia homosexual, quizás comentándolo en una mesa de amigos en los conocidos: "Hombre, estaba tomado esa noche". ¿Es esta experiencia la que le permite decir que su historia sexual tiene ahora una marca de "bisexualidad"? Pues sí. ¿Esto lo convierte en "bisexual"? Seguramente él responde que no.

"Hétero", "bi" y "gay" no son solamente términos descriptivos, también lo son una sumatoria de elecciones, pensamientos, sensibilidades y demás, todas de identidad propia. En este mundo de confusiones, muchos quieren que las elecciones sean más simples. Pero el problema en verdad aparece cuando hablamos de bisexuales asumidos, en parte porque pocas son las personas que se mantienen con una orientación sexual fija durante toda la vida. "Sí, soy bisexual", nos dice un activista bi. "En los pasados 10 años, las relaciones que mantuve por más tiempo fueron precisamente con hombres".

Esto puede irritar a más de una loca. No tardaron en decirnos, "escucha, si un hombre está bastante más interesado en hombres pero tiene sexo con una mujer o dos, ¿eso lo hace un auténtico "bisexual"? De todas maneras, no quiero ser una especie de "pasaje" en la experiencia de un hombre hétero que sólo quiere demostrar qué tan amplio puede ser sexualmente".

Algo de esta hostilidad la podemos encontrar en los "bisexuales" expuestos. Algunos se han rotulado bajo la categoría "bi" porque significan menores problemas, o mejor dicho, cuestionamientos. Otros (y los tenemos por cantidades en el mundo del entretenimiento) se atrevieron a hacer un gran salto en sus carreras demostrando qué tan gays o lesbianas eran, para terminar después en relaciones con sus sexos opuestos. Y luego encontramos la conocida historia sobre "un primer novio que acabó en los sólidos brazos de otro hombre, luego de separarse de su mujer, con quién para variar sigue viéndose hasta hoy día. Y que sigue recorriendo las calles en busca de hombres, pues no hay dudas".

No es sorpresa que muchos gays piensen sobre los bisexuales como "confundidos". Y no hablemos tampoco de los autoproclamados bisexuales víctimas de la hostilidad de los homo. "Estamos todos combatiendo contra la opresión de una sociedad hétero, ¿por qué entonces algunas "locas" dan como respuesta una actitud de distancia cuando digo que también me gustan las mujeres?, nos dice un muchacho bisexual.

El gay estereotipado puede decir sentirse "cansado de escuchar cómo los bisexuales dicen tener el mejor de los placeres porque sencillamente no se "limitan" a una pareja sexual". Entonces, ¿todo esto pasa por dónde metes tu pene? ¿Es esta la determinación de quién es quién? En un mundo perfecto, quizas las etiquetas de identidad no preocupen demasiado. Pero mientras la identidad sexual sea un pretexto para discriminación y ataques, el cómo nos hagamos llamar sí importa. ¿Bisexual? Si tú dices que lo eres, ¿quién puede desaprobarlo? Y, como ya es sabido, multiplica por dos las chances de conseguir una cita