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Cada
vez llegan más cartas a nuestro consultorio procedentes de jóvenes
que hacen consultas relativas a cómo contar a los padres que se
es gay; en qué momento, qué palabras escoger, a quién
contárselo primero etc. Todo esto tiene que ver, entre otras cosas
con que cada vez son más jóvenes los que se plantean dejar
de vivir en el armario; y al mismo tiempo, cada vez son más los
jóvenes que no se plantean vivir toda la vida ocultando a sus familias
algo que es tan importante para ellos. Hace años, los gays se planteaban
una vida en la que la vida social y familiar y la vida sexual y más
íntima estuvieran completamente separadas: Hoy, afortunadamente,
las dos esferas se aproximan cada vez más. Muchos jóvenes
quieren contárselo a sus padres, pero no saben cómo y nos
escriben consultándolo. Por eso vamos a dar unos cuantos consejos.
En primer lugar, antes de contar algo tan importante, es mejor estar seguro
de la propia orientación sexual. La mayor cantidad de información
acerca de la orientación sexual puede llevar a personas realmente
muy jóvenes y que tienen algún tipo de atracción homosexual
a dar esta por definitivamente fijada, cuando quizá no sea así.
A veces es mejor esperar un poco antes de contar algo tan importante. En
la primera adolescencia se pueden tener dudas al respecto. Después,
una vez que se esté seguro de eso, hay que sentirse cómodo
con la propia orientación. Si alguien se siente incómodo
con ella, si preferiría ser heterosexual, si no le gusta ser gay,
es mejor que resuelva antes sus problemas porque, de lo contrarío,
transmitirá una impresión negativa a los que le escuchan.
Además, es mejor estar apoyado por alguien. No estar completamente
solo. La reacción de los padres puede ser muy negativa, en cuyo
caso es mejor habérselo contado antes a amigos u otros familiares
que te puedan apoyar.
No
todas las situaciones son iguales y hay varios factores que es importante
considerar. Por ejemplo, llevarse bien con los padres es importante, haberse
sentido querido y apoyado en otros temas es fundamental. Si ya de antes
has tenido muchos desacuerdos con tus padres acerca de cualquier otro tema,
es de esperar que ante éste, que es muy conflictivo, el desacuerdo
sea mayor. Es importante también el talante de los padres ante la
homosexualidad en general. Si antes de la "salida del armario" se ha escuchado
al padre o a la madre proferir descalificaciones, insultos etc. hacia cualquier
persona con una orientación sexual diferente o con estilos de vida
alternativos, o con una vida sexual no tradicional, entonces es de esperar
que la reacción sea negativa. Sin embargo, una cosa es proferir
esas expresiones sobre personas desconocidas y otra cosa es el propio hijo.
Hay casos en los que padres muy conservadores han reaccionado admirablemente
bien ante la homosexualidad del hijo, y padres liberales que se lo han
tomado muy mal. No es lo mismo hablar de otros que de tu propio hijo, por
eso, este factor, aunque importante, no es el determinante.
Es
importante también la situación económica que se tenga
respecto a los padres. A veces es importante ser independiente de manera
que, si la cosa se pone mal, se pueda uno separar durante el tiempo necesario.
Si alguien sospecha que los padres pueden aprovechar su apoyo económico
para presionarle, es mejor esperar un tiempo. Y, por último, es
muy necesario que la decisión de "salir del armario" en casa la
hayas tomado tú mismo en base a una necesidad decidida por tí
mismo y no porque nadie te haya empujado. Es un paso importante y conflictivo
y hay que sentirse muy seguro. Hay personas que, por las razones que sean,
no tienen por qué contárles a sus padres que son gays o lesbianas.
Hay gente que no siente la necesidad, que nunca ha tenido con sus padres
tal nivel de confianza, que nunca les cuentan nada, que viven perfectamente
sin haberles dicho nada, que sus padres son demasiado mayores para comprenderlo
o aceptarlo, o demasiado intolerantes...en fin, no todo el mundo tiene
por qué contarlo. Sólo cuando la persona siente que, el hecho
de no hacerlo, perjudica su relación o su vida, o cuando piensa
que se sentiría mucho más cómodo y feliz si sus padres
lo supieran y aceptaran. Si esta es tu situación y has decidido
que quires contarle a tus padres que eres gay o lesbiana, es mejor que
te llenes de argumentos, que te asesores sobre cómo contestar a
lo que ellos puedan decirte: que si es antinatural, que si te quedarás
solo, sin hijos, que no serás feliz etc. y para ello, lo mejor es
que acudas a una asociación de gays y lesbianas para que te proporcionen
folletos o lecturas con las que poder argumentar. Decir "soy gay", a veces
no es suficiente. Y una vez que hayas realizado este trámite, armado
con todos los argumentos posibles, aun tienes que saber algunas cosas.
En ningún caso va a ser fácil; ni siquiera en el caso de
que tus padres tengan un talante abierto y liberal, ni siquiera en el caso
de que tengan amigos gays y les hayas escuchado decir que son como los
demás; cuando se trate de su hijo las cosas pueden cambiar. Y tienes
que armarte de paciencia.
Las
cosas no van a ir tan rápido como pensabas. Tienes que saber también
que habrá una serie de etapas por las que casi todos los padres
van a pasar y que son casi imprescindibles en el proceso.
1-
El shock. El choque será muy grande si tus padres no tienen
ni idea de tu orientación sexual. Sin embargo, esto se da en pocos
casos. En la mayoría ocurre que, al decírselo, te das cuenta
de que ya lo sabían o, al menos, lo sabía tu madre. Es bastante
frecuente que, aunque tu no te hubieras dado cuenta, tu madre lo sospechara.
Así que a veces el choque no es tan fuerte o no es tan imprevisto.
Si sospechaban algo o lo sabían, las cosas serán más
fáciles. Si no sabían nada, será peor.
2-La
negación. Es la primera y más común reacción
ante lo que consideran una mala noticia. Ten paciencia. Ten en cuenta que
la sociedad nunca deja de emitir mensajes sobre lo mala que es la orientación
homosexual. Ellos temen que no seas feliz, que la vida te sea más
dificil que a los demás...tienes que estar preparado para responder
a sus argumentos, y dejarles que lo asimilen tan despacio como necesiten.
Y ten en cuenta que no es necesario que les cuentes todo lo que sabes sobre
la homosexualidad. Dependiendo de su edad, de su medio social etc. hay
cosas que puede que no puedan asimirlar, al menos en un primer momento.
3-La
culpa. Después vendrá el sentimiento de culpabilidad.La
sensación de que es culpa de ellos, que no te han educado bien,
que han hecho algo mal...Puedes explicarles lo que se sabe del origen de
la homosexualidad pero, en general, lo mejor es que les ayudes a expulsar
la culpa. Lo mejor es que dejes claro cuanto antes que el cariño
que os tenéis no tiene por qué cambiar y que cuánto
antes te acepten como eres mejor.
No
te empeñes en contarlo todo a todos al mismo tiempo. Puede que sientas
una enorme necesidad de abrirte a tu familia, pero ten cuidado. Busca aliados
que puedan ayudarte con las personas más difíciles, no te
enfrentes a ellos solo. Es mejor que antes de contar nada tengas ya una
red de amigos que te aconsejen y que te cuenten experiencias similares.
Siempre hay personas en la familia que lo aceptarán mejor que otras.
Normalmente los hermanos lo saben antes y lo aceptan mejor. Si puedes,
confia en tus hermanos porque, además, ellos pueden aliarse contigo
a la hora de decírselo a tus padres. Después de tus hermanos,
lo más probable es que tu madre se convierta en tu aliada contra
tu padre. Las madres suelen saberlo o sospecharlo y no es raro que contesten
con un "ya lo sabía" a tu confesión. Y las madres se ponen
de parte de los hijos por encima de todo, incluso por encima de la opinión
de un padre que, normalmente, será más severo y menos flexible.
Si puedes contar con el apoyo de tu madre, todo será más
fácil. Pero tampoco esperes que ella siempre se lo tome bien. Quizá
no de tantos gritos como tu padre, pero puede que ella exteriorice sus
sentimientos de otra manera y que también te sea duro. Puede ponerse
a llorar, puede estar deprimida o triste de manera que te acabes sientiendo
culpable por el daño que le estás haciendo. Puede que ella
utilice más el chantaje emocional que otras personas y que seas
sensible al dolor que puedes creer que produces a tu madre. No te culpabilices.
No es cosa tuya. Tienes que estar fuerte, estar seguro de lo que haces,
de que tienes razón, derecho a ser feliz, derecho a ser sincero
con las personas que quieres, derecho a mostrarte como eres y a no ocultar
nada tan importante como tu orientación sexual. A la larga, se vive
mejor fuera que dentro del armario y, si es posible contarlo, hazlo. |