| La crisis de los cuarenta
Llegar a los cuarenta es
llegar al ecuador de la vida. Tomamos conciencia del paso del tiempo y
empezamos a valorarlo más, recordamos aquello que queríamos hacer y no
hicimos, surge el temor hacia el envejecimiento y nos preocupa el deterioro físico.
Aun así, es el mejor momento.
1.
Etapa de balance
Es alrededor de los cuarenta cuando se supone que una persona ha alcanzado
la madurez personal y profesional, tiene una estabilidad en el trabajo y
en la familia. Ha alcanzado el equilibrio en su vida, pero como todo en la
vida está en continuo cambio tendrá que adaptarse a los cambios tanto
sociales como personales.
Llegada esta etapa, también conocida como edad
intermedia, la persona hace un análisis sobre su vida, sobre los
logros que ha obtenido y los objetivos que tenía previstos, sobre su familia
y su matrimonio. A veces se siente atrapada por las responsabilidades
profesionales y familiares.
Aún se siente joven y se lamenta y de no
haber realizado todo aquello que tenía previsto. Surgen dudas sobre el propio
trabajo, y en ocasiones se plantea lo que habría pasado si hubiese optado por
otro diferente, incluso algunas personas llegadas esta edad es cuando se
atreven a realizar proyectos profesionales, como abrir sus propios negocios.
2.
¿Por qué a los cuarenta?
El hecho de cumplir los cuarenta años aparece como
una fecha clave por el efecto psicológico que encierra. Alrededor de los
cuarenta años se producen normalmente las circunstancias personales que dan
origen a esta crisis, pero realmente ésta puede sobrevenir antes o después,
y se produce cuando ya hemos adquirido una estabilidad en nuestra vida, tanto
desde el punto de vista profesional como personal y familiar.
Hasta esta fecha solemos vivir una serie de hechos que marcan nuestras vidas:
el acceso al mundo laboral, los primeros años con nuestra pareja o la
adopción de algún niño.
Es posteriormente cuando nuestra vida se estabiliza y empezamos a tener cierta
perspectiva, puede aparecer la rutina y se produce un deseo de cambio y en
ocasiones incluso de ruptura.
3.
La crisis profesional
Hay un fenómeno que se está produciendo en los últimos años en el mercado
laboral y que acelera la aparición de esta crisis; muchas empresas están
apostando por directivos cada vez más jóvenes, premiando más la imagen que
la experiencia y las mujeres y hombres de esta edad perciben que es
probablemente su última oportunidad para cambiar de status laboral,
pero a la vez se produce cierta angustia por un posible desempleo,
debido a la competencia juvenil en el caso de tener que buscar un nuevo
trabajo.
Cuando llegamos a esta edad empezamos a
percibir el deterioro corporal, que dependerá en gran medida del
estado de salud, de la alimentación y del ejercicio físico que hayamos
realizado.
Tienen lugar unos signos típicos como la
tendencia a engordar, van apareciendo las primeras arrugas y el cabello se cae
o se vuelve más canoso. Surge entonces la necesidad de seguir sintiéndose
atractivo.
Los cambios físicos también los notamos,
aparecen los primeros achaques, el cansancio físico es mayor, se
produce una disminución del rendimiento sexual, sobre todo en el hombre que
es quien más lo padece y a quien más le afecta.
La salud que había sido hasta el momento un
factor al que no prestábamos excesiva atención empieza a ser un tema
importante, aparece la preocupación por las enfermedades, comienzan los
chequeos médicos y en ocasiones una cierta actitud hipocondríaca.
Obviamente esta crisis no afecta por igual a todas
las personas. Dependerá de la situación de cada individuo. En
una persona que ha conseguido en mayor o menor medida los objetivos
tanto profesionales como personales a los que aspiraba de joven, la
incidencia de esta crisis será menor.
Por otro lado es en esta época
cuando se produce una relación óptima a nivel laboral, una
mezcla entre el empuje y la ambición de los jóvenes y la experiencia
de los mayores, siendo un buen momento para conseguir objetivos
profesionales.
Desde el punto de vista de la relación
de pareja, si bien se ha perdido el factor novedad que generaba ilusión
los primeros años, se llega a un periodo de plenitud con un
conocimiento mayor de la otra persona desde el punto de vista psicológico,
emocional y sexual, en el que se puede disfrutar de la relación
completamente. En este periodo, la rutina es el mayor enemigo de la
pareja.
Por lo tanto podemos concluir que es
la predisposición de la persona ante esta etapa de la vida lo
que la puede convertir en una época de crisis y frustración o
en una etapa de esplendor.
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