El portal de tus estrellas

inicio  > Reportajes
 
-
 
Cuántos somos, ¿de dónde sacamos las cifras?
- 
En teoría, tendría que dar igual que gays y lesbianas fuéramos pocos o muchos. La democracía se basa, entre otras cosas, en la defensa de los derechos de las minorías, y aunque hubiera uno sólo, sus derechos como ciudadano y su dignidad serían tan respetables como los de las mayorías. Pero las cosas no son siempre como nos gustaría que fuesen. Que la cuestión de los números es importante se ven encuanto leemos un artículo que hable sobre homosexuales. Lo primero que los periodistas preguntan es "¿cuántos hay?"; siempre quieren saber el porcentaje. Además, en momentos en los que gays y lesbianas vamos conquistando con dificultades nuestros derechos, inmediatamente se puede ver que los medios de comunicación más conservadores, aquellos que son más contrarios a concedernos los derechos que legítimamente nos corresponden, intentan rebajar las cifras que manejan los colectivos reivindicativos. Tendremos que concluir que sí tiene importancia si somos muchos o pocos. Además, no podemos olvidar que en los sistemas democráticos, en los que cada ciudadano es un voto, ser más o menos es una cuestión de trascendencia política ya que la presión que se pueda hacer sobre los políticos depende del número de votos. Por eso ya no son pocos los líderes políticos de la izquierda que, durante las campañas electorales, hacen guiños o llamamientos directos a la población gay y lesbiana buscando su voto. Pero, ¿cuántos somos en realidad? Tradicionalmente, gays y lesbianas hemos venido usando la cifra del 10% de la población y durante muchos años esa es la cifra que se ha considerado más acertada. Poca gente sabe sin embargo de dónde sale esa cifra y, por otra parte, periódicamente podemos leer en los periódicos artículos que insisten en afirmar que la cifra de gays y lesbianas en la sociedad está muy por debajo de ese mágico 10%, algunos han llegado a hablar del 1%. Vamos a tratar de desentrañar todas esas cuestiones. 

La cifra del 10% proviene de los resultados del más extenso estudio que se ha realizado hasta el momento sobre la sexualidad masculina. Dicho estudio se realizó entre 1937 y 1948 y estuvo dirigido por Alfred Kinsey. El estudio no es sobre homosexualidad, sino sobre sexualidad masculina en general y recoge múltiples datos. De hecho, el estudio ocupa cientos de aburridas páginas llenas de gráficos. El tema de la homosexualidad ocupa una pequeña parte del estudio, pero sus conclusiones han sido determinantes, pues es de él de donde sacamos ese 10% que usamos habitualmente. Aunque hay que decir que tampoco ese 10% está muy claro y que es más bien una simplificación de las cifras que da Kinsey. el estudio recoge que el 50% de los hombres son exclusivamente heterosexuales, sin que tengan jamás ni deseos ni contactos homosexuales. Un 13% siente ocasionalmente una cierta atracción erótica hacia individuos de su mismo sexo y el restante ¡37%! tiene al menos alguna experiencia homosexual que incluye el orgasmo a lo largo de su vida. ¡Nada menos que el 37%! Luego el estudio contiene conclusiones más específicas: el 25% de los hombres tiene experiencias y deseos homosexuales que van más allá de lo puramente ocasional; el 18% tiene al menos tantas experiencias y deseos homosexuales como heterosexuales, el 13% es definitivamente más homosexual que heterosexual, el 10% es, más o menos, exclusivamnete homosexual (con alguna experiencia heterosexual) y el 4% es exclusivamente homosexual. A la vista de estas cifras vemos que, según quien y con qué objetivo, se pueden usar de diferente manera. Un medio conservador podría decir que el número de homosexuales es sólo de 4% y no sería mentira, aunque ese dato estaría olvidando que el 10% es más o menos homosexual; es decir que son homosexuales aunque hayan tenido alguna experiencia heterosexual. Ese diez por ciento es la cifra que utilizamos los gays y lesbianas para simplificar. 

     Porque, en definitiva, lo que el informe Kinsey puso de manifiesto es que las categorías sexuales que se utilizaban entonces, y que seguimos utilizando hoy en día, puede que no respondan a la realidad.  Él quiso mostrar que la sexualidad es un continuo en que las cosas no están tan cerradas o definidas como la sociedad quiere hacernos creer. Que puede que la gente no sea unicamnete "homosexual" o "heterosexual", sino que entre esas dos categorías hay mucha gente que es "más o menos" o "predominantemente". En todo caso, el efecto que tuvo el informe Kinsey fue espectacular. Pensemos que estában en la puritana América de los años 50 en la que la homosexualidad estaba prohibida y el sexo oral también. El informe demostraba, entre otras cosas por ejemplo, que el 90% de los americanos practicaban sexo oral alguna vez, lo cual constituyó un escándalo. Venía a demostrar que conductas que eran consideradas inmorales o que estaban prohibidas eran completamente normales y mayoritariamente practicadas. De hecho el informe concluía diciendo que si las leyes sexuales de la época se aplicasen, la mitad o más de los americanos tendrían que ir a la cárcel. Pronto se desató una cruzada contra Kinsey que ha durado hasta nuestros días. La Fundación Rockefeller, que había financiado su investigación, tuvo que retirarle el apoyo económico que había venido dándole. Le acusaban, sobre todo, de propagar la idea de que la homosexualidad era algo normal. Hubo incluso una comisión parlamentaria al efecto. 

Mientras la Comisión Parlamentaria se esforzaba por desacreditar a Kinsey con testigos falsos, el Consejo Nacional de Investigación, pidió a la Asociación Americana de Estadística que emitiera un informe acerca de la metodología utilizada por Kinsey para su estudio. El objetivo era demostrar que el estudio no era científicamente válido porque el método estadístico no era el adecuado. El informe no pudo ser más favorable y no sólo corroboraba la metodología utilizada, sino que expresaba su admiración por un excelente trabajo de investigación. No obstante, las críticas se han sucedido desde entonces y el estudio Kinsey ha sido criticado y sigue siéndolo por aquellos que no quieren que seamos el 10% de la población general. Es cierto que en los años 50 la metodología estadística no estaba tan perfeccionada como lo está hoy, cuando las encuestas se han convertido en algo cotidiano e imprescindible; y es cierto que algunas de las críticas que se le hacen al estudio tienen fundamento y podrían ser mejoradas, pero también es cierto que el estudio de Kinsey tiene algunas ventajas sobre todos los estudios posteriores, ventajas que sus críticos siempre se olvidan de mencionar. Por ejemplo, el número de encuestas realizadas fue muy superior al de ningún estudio hecho hasta entonces y a ninguno hecho desde entonces. también ignoran los críticos que el hecho de que se produjeran tantas declaraciones de homosexualidad en un momento en que ésta era un tabú podría hacer pensar que, en realidad, hay más homosexuales incluso de los que el estudio revela.  

Finalmente, en 1979 un grupo de especialistas en metodología estadística dirigidos por Paul Gebhard revisó todos los datos del informe Kinsey utilizando para ello las nuevas técnicas de estadística. se eliminaron los datos del estudio original que procedían de presos (se había criticado a Kinsey que encuestara a presos, pues se dijo que la homosexualidad está sobrerepresentada en las cárceles). Una vez aplicados todos los correctivos que los estadísticos consideraron necesarios, el recálculo que se hizo dio unos datos muy parecidos a los del estudio original. Desde entonces aquí se han publicado muchos estudios, al menos 20, en los que se ha intentado determinar cuál es la tasa de homosexuales en la sociedad. Sin embargo, ninguno de estos estudios han utilizado una muestra siquiera parecida a la que utilizó Kinsey, y en algunos la muestra es tan pequeña que no pueden considerarse serios. Además, la mayoría de ellos están realizados con el único objetivo de demostrar que el número de homosexuales es mucho menor del que dijo Kinsey y nacen así lastrados ideologicamente. Hoy por hoy, el estudio más completo y más fiable es el que realizó Alfred Kinsey que denuestra que entre el 10 y el 13% de los hombres que viven en cualquier sociedad son gays. Y a esa cifra tenemos que agarrarnos porque nos convierte en una enorme minoría silenciosa. 

 

-