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   Las técnicas del ligue callejero
     

        Un instinto nato para el ligue en calles y avenidas, combinado con el bien ponderado oportunismo para pescar revolcones donde sea. Aprende cómo ser una Hiena, y no quedar boba en el intento.

Lo llevamos en la sangre, sin embargo para algunos el "Cruising" o "Shire" se convierte en una tarea ominosa - con los más diversos e insólitos resultados - aunque pocas veces es hecha con la maestría de los Expertos Relajos de tu ciudad.

Como cualquier otra expresión humana, la consumación inmediata del deseo no es algo que se aprenda de buenas a primeras, pero como en muchas otras tareas, la practica hace a la sabia experiencia.

Por esta razón, y para que te empapes en el mundo de los callejones, he aquí cinco consejos básicos para recuperar el tiempo perdido en el mercado, la banca o camino a tu oficina. La suerte está echada: acabas en una -siempre bienvenida- revolcón express o puede esperarte el romance que cambiará tu vida.



1. La Diva Parca: La impostación de indiferencia a lo "Greta Garbo" es por lejos una de las más populares técnicas de levante. La clave está en nunca parecer un tipo ascelerado. Una dosis justa de carga sexual en la mirada puede volver locos a los tíos que te rodean -bien lo habrás vivido en más de una vez que te han invitado con una sonrisa. Sin embargo, no siempre el buen resultado es el esperado. Si desde el primer instante no muestras interés al menos un rápido ojeo cargado de sexualidad, puede que termines barriendo la mugre de la disco. Una mirada "por casualidad" será suficiente para subrile el Ego y se de cuenta que eres su objeto de deseo. Pero si resulta un cero y no acusa recibo, quizas debas pasar a la técnica siguiente.

 2. Golpe Certero: No hace falta el postgrado en Geometría para saber que la distancia mas corta entre dos puntos es una linea recta. O sea, ve directo. Imagina que conoces un chico con quien morirías por sudar en el catre, y en lugar de montarte en esa pose Cuasi-Interesante, caminas hacia él y le saludas con tu nombre a flor de labios y una mirada relajadamente cómplice. Si buscas una técnica con satisfacción garantizada, apostamos a que sería esta. Ahora bien, si eres una más del montón de almas frágiles que no pueden tolerar un No como respuesta, sigue dando las vueltas en el columpio de la histeria, o conviértete en monaguillo.

3. Mirada Asesina: Simple, pero en verdad efectiva, el truco de la mirada fija suele dar resultados interesantes. Desde el momento en que avistas tu preza, clávale los ojos. Imagina tus pupilas como dos rayos láser que le atraviesan, sin siquiera parpadear. Si baja la vista, entendió tus intenciones. Si voltea a un lado, puede que no este interesado. Ahora, si te devuelve la mirada y la mantiene hasta que cuentas 5, prepárate a contar 10 y estar comiéndole la boca.

4. 1 2 3... ¡Ahora! Caminas por la calle y de repente ves al hombre de tus sueños. Para obtener lo mejor de este truco, manten la calma y finge seguir tu ruta. En el momento exacto en que le cruzas, cuenta lentamente hasta tres y gira la cabeza. A menos que sea un novato, sabes que si responde el gesto ya lo tienes cocinado. Si el tipo atrapó tu atención, sigue caminando y repite el ejercicio. En caso que repita tu técnica, ¡bingo! Ve por él y la próxima ves que te des vuelta, será en su cama.

5. La Mano Boba: Esta técnica requiere una frialdad táctica en combinación con varios factores. Es de ideal aplicación en el transporte publico durante las horas pico, y para implementarla se debe haber superado exitosamente alguno de los trucos anteriores. Con la práctica, ganarás experiencia: comenzarás a sortear ancianos, mujeres y demás obstáculos presentes en el vagón del metro o el bus, hasta quedar estratégicamente parado junto a tu objetivo.

Colocas tu mano a la altura de su bragueta, sosteniendo "casualmente" tu portafolio o la presilla de tus pantalones. Aprovechando la multitud, al primer movimiento medianamente brusco del vehículo -y sin mirarle a los ojos- rozas su bulto como si fuera un accidentado descuido producto de la inercia. Si se aparta con incomodidad o refugia su tesoro detrás de un maletin, aborta la misión. Si permanece incólume y el bicho crece como Hulk, aprovecha y sigue manoteando con discreción. Recuerda: por ahora echar una mamada en un transporte público es de mala costumbre.