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José Montero, un cura gay
La noticia saltó a los medios de comunicación los primeros días de febrero, cuando la revista gay Zero, sacaba en su portada la imagen de José Mantero vestido de cura. El mismo estilo, casi la misma portada que utilizó en su día el teniente coronel Sánchez Silva para hacer su también comentada salida del armario. Pero el escándalo que se iba a desatar en esta ocasión era mucho mayor. Al día siguiente la noticia aparecía en todos los medios de comunicación españoles, todos los periódicos, radios y televisiones se hacían eco de la noticia. Así, los que no leen el Zero, se enteraban de que el cura de su portada era el hasta ese momento párroco de un pueblo de Huelva, Valverde del Camino y se enteraban de que dentro de la Iglesia católica española se había desatado un escándalo mediático. El cura gay no sólo decía que lo era, sino que afirmaba que no guardaba la castidad, y lo hacía con todo lujo de detalles, explicando en los medios de comunicación más importantes del mundo, como la CNN, cómo descubrió a los doce años su homosexualidad cuando al "ver una teleserie sus amigos se fijaban en las rubias mientras que él lo hacía en los camioneros". Mantero tiene en este momento 39 años y afirma que mantuvo el celibato hasta los 31 cuando se enamoró. Mantero decía muchas otras cosas, que el celibato debería ser opcional y que conoce a otros muchos sacerdotes gays y heterosexuales que tampoco cumplen con esta norma obsoleta. Pero José Mantero no quiere irse de la iglesia católica, en la que dice estar muy a gusto, sino que, por el contrario, manifestaba que "doy gracias a Dios por ser gay porque eso me ha proporcionado la capacidad de amar". Según Mantero, el pecado lo comete la iglesia hacia los gays y lesbianas, y no él. "La iglesia se ha cerrado a una porción importantísima del pueblo de Dios, por lo que tendrá que pedir perdón". En la entrevista mantenida con la revista Zero, y aunque aseguró que no piensa hacer chantaje a nadie, Mantero dijo que tenía una agenda completa con los nombres de sacerdotes gays. 

El escándalo de todo esto ha sido mayúsculo, pero sólo en el seno de la iglesia y por parte de sectores muy conservadores. La sociedad no se ha escandalizado en absoluto porque todos sabemos que el celibato es algo que muchos sacerdotes no guardan. Las personas que tienen algún contacto con el mundo de las asociaciones gays saben que hay un fuerte movimiento de cristianos, gays y lesbianas, que buscan hacer compatible su orientación con su fe. Los periódicos más importantes nos informaban, además, de que en el pueblo del cura, Valverde del Camino, la noticia de su salida del armario no había escandalizado lo más mínimo. Sus feligreses aceptaban a su párroco tal como es y se mostraban orgullosos de su confesión pública. Según los vecinos, Mantero no era un párroco tradicional. Sus amigos del pueblo ya sabían de su homosexualidad que no había ocultado especialmente, aunque no lo hubiera proclamado a gritos. Pero en una revista en la que Mantero solía escribir había publicado el año pasado un artículo titulado "Orgullo gay" en el que podía leerse, sin necesidad de pensar mucho, que se estaba proclamando públicamente gay. Pero los periódicos conservadores y más cercanos a la Iglesia, el ABC y La Razón, sí que iniciaban una batalla contra Mantero, conviertiéndose en los órganos de expresión de una iglesia que no se atrevía a dar la cara. Al fin y al cabo, lo que Mantero estaba poniendo a la vista de todos es la hipocresía de una institución en la que todos sabemos que abundan las faltas al celibato: el distinto rasero por el que se mide a heterosexuales y homosexuales.  

Los periódicos convertidos en voz de la Conferencia episcopal, afirmaban que la falta de Mantero era lo suficientemente grave como para ser suspendido "a divinis", es decir, como para que le fuera retirada la licencia sacerdotal para siempre. Se decía, se insistía, en que el castigo no vendría por el hecho de ser gay, sino por haber roto el celibato y proclamarlo. Y ante la trascendencia que el caso comenzaba a tener en la sociedad, los obispos perdían los papeles y retrocediendo a las cavernas afirmaban públicamente que la homosexualidad es un "desorden moral", una enfermedad, según otro obispo, que llegó a comparar a los gays y lesbianas con personas ciegas o sordas. Pero la algarabía mostrada por los obispos, no se reflejaba en el sentir de la gente que, en la mayor parte de los casos, aprobaba el paso dado por el sacerdote. En Valverde del Camino todos opinaban que Mantero era un buen párroco y que su vida privada es solo suya, en el resto del país la opinión de la gente era igual de favorable. Solo la iglesia está escandalizada, pero todos están curiosos y la noticia llega a los medios de comunicación europeos e incluso americanos, donde aparece en la legendaria revista gay "Advocate".  

Viendo que José Mantero goza del apoyo popular en su pueblo y en general entre la gente, el periódico ABC convertido ya en la voz de la Conferencia Episcopal española, saca el 3 de febrero, apenas dos días después del escándalo, un enorme artículo en el que afirma que Mantero gestiona una página web que incluye contenidos pornográficos. Quizá haya sido este artículo lo peor, lo más sórdido y bajo de todo el "caso Mantero". Los intentos de desprestigiar a José Mantero a cualquier precio, llevaron al ABC a mentir. En una hoja entera de texto se describían de manera detallada todo lo que podía encontrarse en la página web del sacerdote: "parejas, tríos y orgías, el gran polvo 2" y cosas semejantes. Claro que el ABC no decía que esos contenidos pertenecen a la publicidad que las empresas insertan en las páginas webs a cambio de alojarlas en sus servidores de manera gratuita y que los dueños de dichas páginas no tienen ningún control sobre el contenido de esa publicidad. Basta acudir a las páginas de publicidad del mismo diario ABC para leer: "gatitas calientes te harán lo que quieras", "beso negro"…y no parece que ninguno de sus habituales lectores se haya rasgado las vestiduras. Tratar de desprestigiar así el gesto de Mantero fue una jugada muy sucia que les salió mal; al día siguiente en su editorial el diario El Mundo arremetía contra esa información. Mantero no había puesto pornografía, sino que era publicidad puesta por una empresa sin que él tuviera nada que ver.  

Y mientras el cura se veía metido en una vorágine que seguramente no había supuesto que se iba a producir y desaparecía de su pueblo. Nadie podía localizarle físicamente y se decía que se encontraba escondido en Madrid. Lo que es cierto es que aparecía con cuentagotas en todas las radios, todas las televisiones, todos los periódicos. Y mientras la Iglesia decía verdaderas barbaridades, el cura recibía el apoyo de los colectivos gays y de las asociaciones de cristianos gays y de teólogos progresistas. Tampoco le faltó al cura el apoyo de los partidos de la izquierda. Y la polémica continuó aun varios días. Gracias a ella nos pudimos enterar que la iglesia todavía cuenta con varios "centros de reeducación" para homosexuales en Italia y en EE.UU, donde por cierto y según el teólogo católico Donald Cozzens, el 48.5 de los sacerdotes son gays. Aunque la iglesia lo niegue, hay un dato que es objetivo y cierto: en los últimos 15 años, 10.000 curas norteamericanos han muerto de SIDA, lo que implica relaciones sexuales, sean del tipo que sean.  

La iglesia mientras tanto dice que quiere contactar con el cura y el obispo de Huelva, su superior, afirma que no consigue ponerse en contacto con Mantero. Por su parte, él dice que su teléfono ha estado siempre abierto… y en estas y sin que haya habido conversación por fin, aparece la noticia de que el cura ha sido suspendido de sus funciones, aunque ni es eso se ponen los medios de acuerdo. Para los periódicos conservadores la suspensión es grave, para los progresistas, es leve. Y como la gente corriente no entiende de estas cosas, sólo entiende que la iglesia se lo ha quitado de encima, aunque todos sabemos que volver a la iglesia era un imposible, y no sólo por la suspensión o no, sino porque el cura José Mantero se ha convertido en una estrella mediática. Tan famoso es que el día 8 de febrero él mismo tiene que convocar una rueda de prensa para explicar a todos los medios su postura. Algunos le acusan de haberse dejado secuestrar por la revista Zero, que le ha mantenido apartado de los medios gays; y él lo niega y dice que ha hablado con todos los que se lo han propuesto. Ahora el escándalo ha pasado y es pronto para saber si Mantero se arrepentirá del paso dado. Por lo pronto se ha quedado sin trabajo, pero no cabe duda que encontrará otro, quizá de comentarista político en un medio de comunicación. Habrá que esperar. El paso dado es importante, que duda cabe, pero el escándalo sólo está en la cabeza de algunos.

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