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Aunque
esta es una pregunta que a muchos activistas no les gusta nada tener que
contestar, la sociedad en general y muchos científicos, muchos de
ellos gays, sí que se hacen preguntas en ese sentido. Los activistas
arguyen que preguntarse por la razón de la homosexualidad es, de
por sí, homófobo; y que es igual de legítimo preguntarse
por las razones de la heterosexualidad. En realidad, la investigación
tendría que preguntarse no ya por las causas de la homosexualidad
en sí, sino por las causas de la orientación sexual en general,
sea esta cual sea. Además también razonan que qué
más da cuál sea la causa que hace que un determinado número
de personas, más o menos el mismo porcentaje a lo largo de todas
las épocas históricas, se sienta atraido exclusivamente por
personas de su mismo sexo, que lo que importa son las consecuencias sociales
que eso ha tenido. Y por último, temen que si se encuentra una razón
biológica que explique esta atracción, lo más probable
es que, en poco tiempo, los científicos, aliados con una sociedad
y un poder homófobo, se empeñen en "curar" esa anomalía.
Pero, por otra parte, aquellos científicos gays que investigan y
defienden una causa biológica para la homosexualidad, también
arguyen que, si se demostrara que la homosexualidad es biológica,
esto querría decir que es "natural" y que, por lo tanto, nadie es
responsable de ser gay. Según ellos, esto tendría que ser
un argumento de peso para que los homófobos "comprendieran" la homosexualidad.
El historiador norteamericano John Boswell ha afirmado que "la "homosexualidad-heterosexualidad
es la base de todo el discurso moderno sobre sexualidad, tanto científico
como social y ético";
Hay,
por tanto, argumentos para todos los gustos, pero lo que quizá es
indudable es que un mejor conocimiento de lo que es la homosexualidad puede
contribuir a que la sociedad en su conjunto y sobre todo los propios gays
y lesbianas, tengan un discurso más racional sobre el tema. La verdad
científica está ahí, sea ésta cual sea, y no
sirve de nada ocultarla o retrasar su conocimiento. No hay que temer a
la verdad y si la homosexualidad tiene una base genética, pues muy
bien, y si no la tiene y se debe a cuestiones sociales, educativas, culturales
etc. pues muy bien también. Los derechos de las personas homosexuales
están por encima de ambas explicaciones. En todo caso, lo que es
evidentes es que, en los últimos años se ha producido una
explosión de estudios científicos sobre factores biológicos
y orientación sexual. Estos estudios, de los que los medios de comunicación
se han hecho eco cada vez más en los últimos años,
son a veces dificiles de entender en su complejidad científica.
Vamos a intentar resumir lo que se sabe al respecto siguiendo el libro
de F.M. Mondimore "Una historia natural de la homosexualidad".
Durante
los primeros estadios de desarrollo del feto humano es imposible distinguir
de qué sexo se trata. Desde el siglo XIX se pensaba que en la persona
homosexual el proceso de la adscripción completa del feto a uno
u otro sexo se había producido de manera anormal; la homosexualidad
era pues un fallo en el proceso de desarrollo normal del feto. Sin embargo,
desde los años 40 se sabe ya que se retiran los testículos
al embrión masculino, éste desarrolla órganos femeninos,
mientras que si se retiran los ovarios a un embrión femenino, esto
no impide que el feto desarrolle los demás órganos femeninos.
Es decir, que en el desarrollo predomina el principio femenino y que, a
menos que se añada algo, como el tejido testicular, lo que se va
a desarrollar es la anatomía femenina. Desde hace muchos años
ha quedado patente que en el hombre existe un gen o cromosoma Y (las mujeres
tienen dos cromosomas X y los hombres uno X y otro Y) que es el responsable
del desarrollo del embrión masculino. El proceso es el siguiente:
cuando este gen se pone en marcha al principio del desarrollo, la gónada
embrionaria, hasta ese momento indiferenciada, se comienza a convertir
en un tésticulo. Cuando esto sucede se desencadenan una serie de
acontecimientos: el testiculo segrega dos hormonas (Testosterona y MIH)
que, mediante complicados procesos, harán que aparezcan los órganos
sexuales masculinos. Lo que hay que resaltar es que en este proceso también
están implicados algunos aspectos del desarrollo cerebral. Es decir,
y simplificando mucho, las hormonas y la biología femenina o masculina
influyen también en determinadas áreas del cerebro y, como
después se verá, estas áreas del cerebro pueden condicionar
la orientación sexual. Ese es el quid de la cuestión.
Concretamente
los estudios se han centrado en una región del cerebro llamada hipotálamo.
El hipotálamo tiene una ubicación clave en el cerebro que
determina su estructura y su función. Parece ser que lo que este
pequeño órgano hace es servir de traductor y modulador entre
el cerebro y los sistemas hormonales. Por tanto, no sería extraño
que una de las funciones del hipotálamo fuera regular el comportamiento
sexual. Esta es la razón de que la mayoría de los estudios
sobre orientación sexual se hayan centrado en el funcionamiento
de este órgano. El problema es que los experimentos sobre el hipotálamo
se han tenido que hacer sobre ratas. Los científicos descubrieron
en los años 70 que destruyendo una serie de células del hipotálamo
de las ratas macho se conseguía que éstas perdieran todo
interés en las hembras, se volvieran "asexuadas" o castradas. Pero
si a estas ratas castradas se les inyectaba testosterona, las ratas machos
se comportaban sexualmente como las hembras. Es decir que, según
estos estudios, los niveles de determinadas hormonas, podrían alterar
la orientación sexual de las personas, tal como ocurre en las ratas.
En fin, lo que está por ver es si estos estudios llevados a cabo
sobre ratas tienen algo que enseñarnos sobre la sexualidad humana,
lo que, según muchos es muy discutible. Hay que tener en cuenta
que las conductas de apareamiento en los animales son extremadamente automatizadas
y estereotipadas, son "instintivas". Y aunque el ser humano sea deudor,
en alguna medida, también de "instintos", lo cierto es que nuestra
capacidad social e intelectual es muy compleja y domina a los instintos.
El ser humano se caracteriza por "modular" su conducta instintiva.
En
todo caso hay un estudio realizado no sobre ratas, sino sobre seres humanos
y que puede parecer más adecuado. Es el famoso estudio sobre el
hipotálamo realizado por el neurocientífico Simon LeVay en
1991. El doctor LeVay es gay, así que sus motivaciones a la hora
de realizar este estudio no eran otras que las dichas al principio: demostrar
que la homosexualidad es tan natural como la heterosexualidad. En realidad,
él partió del hecho ya sabido de que hombres y mujeres tienenun
hipotálamo diferente. Partiendo de esto examinó el hipotálamo
de una serie de personas y descubrió que el hipotálamo de
los gays era similar al de las mujeres más que al de los hombres.
El de los gays sería menor que el de los hombres heterosexuales.
Esta fue la primera diferencia jamás descrita respecto a la estructura
cerebral de los hombres homosexuales y heterosexuales. Luego, por primera
vez, se podía hablar de que sí existe una diferencia biológica
entre ambos. Él mismo declaró: "la homosexualidad, como la
heterosexualidad, se deriva, por lo menos en parte, de interacciones específicas
acontecidas durante el desarrollo entre las hormonas sexuales y el cerebro".
Sin embargo ¿es posible que un nivel anormalmente alto de hormonas
influyan decisivamente en la conducta sexual y no tenga otros efectos en
el cuerpo? Parece claro que las hormonas son sólo una parte de un
todo. Además, el estudio de LeVay fue criticado por otros científicos.
Para empezar, los cuerpos estudiados eran todos de personas que habían
muerto de sida, con lo que el tamaño distinto del hipotálamo
podría ser una consecuencia de la enfermedad y no algo de nacimiento.
Además, nada puede garantizar que, debido a que el cuerpo humano
puede cambiar a lo largo de los años a causa de muchos factores,
ese distinto tamaño del hipotálamo pudiera ser más
bien la consecuencia que la causa de la orientación sexual. Por
último, las mujeres lesbianas tenían el hipotálamo
del mismo tamaño que las mujeres heterosexuales. Lo cual introduce
una duda sobre la orientación sexual de estas. ¿Las causas
de la orientación sexual de las mujeres son diferentes de las de
los hombres?
En
definitiva, a pesar de que hay evidencias de que los niveles hormonales
durante el desarrollo podrían afectar a la orientación sexual
en la vida adulta, también cada vez más, se piensa que la
base biológica sólo narraría una parte de la historia
de la homosexualidad. Podría enfluir las hormonas, podrían
influir también los genes, la herencia, pero todo esto deja de lado
algo que es muy importante, el elemento humano. Las dicotomías "innato-adquirido"
o "biológico-social" no tienen mucho sentido cuando se aplican a
conductas e interacciones sociales que son de una gran complejidad. Lo
más probable es que la sexualidad humana (como el lenguaje, como
la inteligencia) sólo pueda entenderse como resultado de una interacción
muy compleja entre lo innato y lo adquirido, entre la psicología
y la biología, entre los genes y el entorno. |