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El narcisismo
Orgullosos, aparentemente muy seguros, solitarios y a menudo hostiles. El narcisismo es uno de los grandes rasgos de la denominada “sociedad de la información”. ¿Qué dificultades entraña y cómo hacer para prevenirlo? 

Narciso era un joven muy hermoso que despreciaba el amor. Al nacer, un adivino predijo que “el niño viviría hasta viejo si no se contemplaba a sí mismo”. Finalizada la infancia y convertido en hombre, fue motor de innumerables pasiones, pero siempre permanecía frío y distante.  

Un día ninfa Eco se enamoró perdidamente de él pero, y debido a su insensibilidad, quedó reducida a una leve voz lastimera. Las doncellas, entonces, pidieron enfadadas un castigo al cielo. El Dios Némesis, atendiendo a su voz, provocó un día de calor. Narciso, sediento, se inclinó a beber agua, observando su bello rostro reflejado en ella. Enamorado de sí mismo y ajeno al resto del mundo, se dejó morir allí mismo, inclinado sobre su imagen.  

Una carencia de autoestima  
Para Erich Fromm, psicoanalista y sociólogo, el narcisismo vendría a ser una forma de compensar la escasa capacidad de ciertas personas para mostrar, dar y recibir afecto.  

Podría entenderse como narcisisimo el esfuerzo que las personas llevan a cabo para compensar un importante déficit de autoestima, mediante el incremento del orgullo y el distanciamiento de los demás.  

Lo que sí está claro es que el narcisismo supone necesariamente un apartamiento del mundo real, a favor de la satisfacción o placer proporcionados por uno mismo. En ese sentido se considera patológico, dado que limita el funcionamiento del la persona y la merma considerablemente.  

¿Somos o nos hacemos narcisistas?  
El término narcisismo se refiere a una peculiar forma de personalidad y, como tal, no puede entenderse como algo meramente heredado o meramente aprendido.  

Toda persona recibe de sus padres un peculiar carácter que modelará a lo largo de sus vidas. Esto es precisamente lo que ocurre con el narcisismo.  

La cultura, los medios de comunicación, las leyes y hábitos sociales, determinan una sociedad más o menos narcisista. Las prisas, el individualismo imperante, al consumismo, el estrés, el pragmatismo y la concentración de población en las grandes urbes, favorecen el desarrollo de personalidades orgullosas y que tan sólo se preocupan por su propio bienestar y satisfacción.  

Un mundo de egoísmo  
No se es narcisista “porque sí”, sino porque gracias a ello se obtienen importantes beneficios. Estas son algunas de las razones para ser o comportarse de manera narcisista:  

Evitar tensiones. “Así no afronto los problemas”.  

Llamar la atención o seducir. “Soy alguien muy peculiar, diferente al resto de los mortales”.  

Evitar problemas. “Yo sí que soy frío, un tipo duro”.  

Minimizar emociones. “Poner cara de indiferencia hace que me sienta mejor”.  

Compensar carencias. “¿Veis cuánto me quiero?”  

Enmascarar debilidades. “A mí todo eso me da igual”.  

Dar rienda suelta a nuestra agresividad. “Yo sí que soy genial, y no como tú”.  

Es fácil sentirse identificado con alguno de estos ejemplos. De hecho, la mayoría se ha comportado alguna vez de esta manera. El problema estaría en hacerlo habitualmente, de manera que el desempeño laboral, social y creador se vea afectado.  

Consejos para prevenir el narcisismo  
En base a todo ello podemos ofrecerle ciertos consejos y recomendaciones:  
Un mayor nivel de relajación. Tómese su tiempo para hacer las cosas.  
Muestre el afecto que siente por sus semejantes. La mejora de los intercambios con nuestra familia, compañeros o amigos, nos facilita sentir aprecio por ellos y disfrutar en su compañía. Y la mejor y más sencilla forma para mejorar nuestras relaciones es demostrar explícitamente cuánto se aprecian.  
Mantenga una actitud crítica ante aquello que nos vende o transmite la sociedad. Haga frente al consumismo y al individualismo. Y demuestre su desacuerdo en el día a día. Esfuércese por comprender la realidad. El conocimiento profundo de las cosas y de las leyes que las rigen, supone tomar conciencia real del lugar que ocupamos en el mundo. La ciencia es curiosidad y humildad, y la humildad se encuentra muy reñida con el narcisismo. 

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