| Según
un reciente estudio, tres de cada cinco personas rechazan la homosexualidad.
Los prejuicios y mitos en torno a ella siguen vigentes. ¿Qué
opinan los expertos y los propios homosexuales de cómo les ve la
sociedad?
A pesar de la creciente aceptación
social, la tendencia homosexual sigue cargando con pesados estereotipos.
Desviación, perversión, trastorno, o forma de rebelión
son algunos de los conceptos que aparecen con frecuencia en los debates
suscitados por este controvertido tema.
El simple gesto de describir a alguien
como homosexual supone olvidar, en mayor o menor medida, la realidad particular
de esa persona, su complejidad y su riqueza. Desde este punto de vista
no existen Los Homosexuales; sino que deberíamos hablar de Pedro,
Blanca, Javier o Teresa, de sus diferencias y similitudes, potencialidades
y limitaciones.
La sociedad vs los expertos
Hoy, todavía, la tendencia
más común parece ser la de rechazar a este colectivo. Los
principales argumentos que se esgrimen en este sentido son:
La homosexualidad
es una desviación o un trastorno. Esta afirmación
se basa a menudo en los criterios diagnósticos de la psicología
tradicional, que consideraba “enfermedad” o trastorno, todo aquel comportamiento
o estructura de personalidad permanente que se alejaba significativamente
de lo habitual.
Hoy día, los criterios psicológicos
son mucho más flexibles. Para que un comportamiento se considere
trastorno debe suponer un gran malestar para el sujeto y repercutir de
forma negativa en su desempeño social y laboral. Desde este punto
de vista la Homosexualidad no puede ser considerada trastorno alguno.
La homosexualidad
es algo “antinatural”. Este argumento se justifica a menudo
mediante la afirmación de que los homosexuales no pueden tener hijos.
Actualmente sexo y reproducción no deben ir necesariamente unidos.
De hecho, las donaciones de semen u otros medios de concepción son
moneda corriente en nuestra sociedad. Hoy, lo esencial de la sexualidad
humana es que produce placer y bienestar, y no tanto que sirva para unos
fines u otros.
Resulta conveniente señalar
también que en el reino animal se dan casos de homosexualidad.
La homosexualidad
es una forma dañina de rebelión. La gran mayoría
de sociólogos y antropólogos consideran al movimiento homosexual
como una cultura. Ésta se manifiesta mediante una serie de signos,
lenguajes y formas de arte y expresión; y cobra cuerpo en una serie
de significados compartidos y formas de pensar y actuar, que delimitan
un grupo humano. De esta forma, el movimiento homosexual tiene mucho que
aportar al grueso de la sociedad, facilitando su comprensión y el
bienestar de la población.
Expertos y homosexuales, un camino
compartido
Hoy día, la opinión
de los homosexuales y de los profesionales coincide en gran medida; aunque
ambos a menudo no marchen a la par. Se considera un rasgo de identidad
del individuo, una serie de tendencias en el pensar, sentir y actuar, perfectamente
legítimas y enriquecedoras.
Ortega y Gasset, el gran filósofo
español de principios de siglo, dijo con mucha claridad y sencillez:
“El hombre es él mismo y su circunstancia”. Desde este punto de
vista, la sexualidad viene muy definida por la situación en que
nos encontremos. Es decir, que deseamos o amamos a una persona concreta
y no a su mero sexo. Esta visión de las cosas facilita en gran medida
la tolerancia, la curiosidad y el respeto.
¿Qué dicen los homosexuales?
La opinión mayoritaria parece
poder resumirse en 4 puntos. La tendencia sexual no se elige, no es una
enfermedad. Disimular lo que eres no te hace diferente. Todas las orientaciones
sexuales son perfectamente legítimas y favorecen el desarrollo de
la persona y su sensibilidad de igual manera.
Estas afirmaciones, aparentemente
simples y de perogrullo conllevan una enorme complejidad, para el lego
en la materia insospechada. |