Salud y Belleza 
 
Afeitandose ahí abajo 
¿Te excita pensar en una entrepierna tan tersa como la cola de un bebé? Ahora que muchos hombres han decidido adoptar el look “afeitado”, aquello que alguna vez fue una lujuriosa jungla de pelo púbico se ha convertido en un área de piel esquilada y, para muchos, poco atractiva. 

Muchos tipos que eligen tener esa zona tersa y lampiña lo hacen por una cuestión de estética. Un arbusto púbico oscurece la base del pene, de modo que aquellos obsesionados por el tamaño tendrán un festival de exposición plena si comparten un rato de pasión con alguien que haya optado por pasar la maquinita Gilette por la zona en cuestión. Comparado con el costo de la cirugía de implantación peneana, la compra de una lata extra de crema de afeitar es realmente algo insignificante. 

Pero hay también otros motivos para afeitarse. “Me encanta la sensación de tocar una piel sedosa tras haberme afeitado,” dice un fanático. Mi entrepierna se pone más sensible, parece viva. Termino masturbándome más de lo habitual.” Por supuesto, ayuda si te afeitas con regularidad: la “seudo-barba de entrepierna” creciente puede picar mucho y puede llegar a raspar más de lo conveniente a tu pareja durante el sexo oral. 

La ausencia de pelos puede servir para atraer la atención hacia tu “aparato” en las duchas del gimnasio. Aquellos entre nosotros que tienden a analizar todo analíticamente, no pueden dejar de notar que una entrepierna afeitada es un significante de pre-pubertad o, aun, dada la masculinidad que irradia un cuerpo velludo, de feminidad. De modo tal que el afeitarse puede ser visto como una paradoja, como una subversión de la sexualidad masculina que, a la vez, obliga a centrar la atención en el órgano sexual masculino. Pero, si nos ponemos a pensar, ¿qué importancia real tiene todo esto? Si crees que se ve sexy, hazlo: no eres el único. 

Puede ser excitante usar una navaja, pero ten cuidado porque quizás sea demasiado peligroso. Muchos no son hábiles en el manejo de cuchillas y eso puede llevar a tragedias completamente indeseadas. Los más torpes pueden optar por recortadores eléctricos y un buen par de tijeras para terminar con bastante espuma de afeitar y una maquinita de afeitar descartable. Hazlo con cuidado y lentamente: afeitar las bolas puede ser algo particularmente complicado. Si llegas a hacer un cortecito, límpialo de inmediato con algodón y crema antiséptica: el destinatario del afeite va a querer mantenerse alejado del semen de otro si tiene cortes en esa zona. 

De cualquier manera, esto no es para cualquiera: muchos hombres se descomponen ante la sola idea de tener una cuchilla tan cerca de sus órganos más preciados, y esta repugnancia puede agregarle una dimensión muy interesante a las escenas de afeitado. 

Si te excita una entrepierna tan suave como la piel de un delfín, o si tú o tu novio quieren probar una nueva escena con juguetes que hasta ahora no habías utilizado, ¿por qué no pruebas con esto? Si no te gusta, ¡al menos tu pareja no va a tener que sacarse más pelitos de la boca!