Hay dos tipos de fibra:
Soluble e insoluble en agua. Aunque esta sustancia
se asocia generalmente con los cereales, las mejores fuentes de la
variedad soluble, la más recomendable, son legumbres y
frutas.
En la década de los setenta, a raíz de
diversos estudios, se descubrió una clara asociación, confirmada
posteriormente, entre la cantidad de fibra ingerida y diversas
enfermedades, como las cardiovasculares, diabetes y
diverticulosis, entre otras. Pero, ¿qué es la fibra? Se trata de
un material no digerible, o digerible parcialmente, que tomamos
con los alimentos y que es devuelto al exterior con las heces,
excepto la parte transformada por la flora intestinal y la
metabolizada con aprovechamiento de la energía obtenida.
Y es que, aunque en general el valor
energético de la fibra se considera nulo, su fermentación en el
colon (intestino grueso) produce energía asimilable
metabólicamente cuyo valor neto varía dependiendo de su grado de
fermentabilidad. Incluso en algunas zonas de África occidental,
con dietas mayoritariamente vegetarianas, el aporte energético de
la fibra puede ser superior al 10 por ciento del total procedente
de la alimentación. El dato debería tenerse en cuenta en la
planificación de regímenes bajos en calorías y con alto contenido
en fibra.
Componentes y clases
La fibra dietética está compuesta por
polisacáridos vegetales, hidratos de carbono de gran tamaño,
celulosa, hemicelulosa, sustancias pécticas y lignina. No es
atacada por las enzimas digestivas del estómago y del intestino
delgado, por lo que llega al colon sin degradar. Consta de dos
fracciones fibra insoluble y fibra soluble en agua. Según el
porcentaje de cada una de ellas que prevalezca, hablamos de dos
tipos de fibra:
-Insoluble: escasamente fermentada, tiene
un marcado efecto laxante y regulador de la función intestinal.
Dentro de esta categoría se engloban la celulosa (presente sobre
todo en la harina de trigo entera, salvado y en todos los
vegetales); hemicelulosa (en el salvado y granos enteros); lignina
(en vegetales maduras, trigo y frutas con semillas comestibles,
como las fresas).
-Soluble: incluye pectinas, con gran poder
de retención de agua y parcialmente atacables. Retienen algunos
metales, como calcio o magnesio, y están presentes en frutas y
vegetales (manzanas, zanahorias y naranjas, entre otros). Un
segundo componente de esta fibra son las gomas, solubles en agua e
indigeribles. Se extraen de corteza de árboles y se emplean en
suplementos dietéticos ricos en fibra. Por último, hay que hablar
de los mucílagos procedentes de algas marinas y semillas, con gran
poder de retención de agua, y algunas hemicelulosas, abundantes en
frutas como manzanas o fresas. También existen formas de fibra
soluble que se encuentran en la avena, cebada y legumbres.
La fibra ingerida en la dieta debe tener
una composición equilibrada, con elevada cantidad de tipo soluble.
Aunque gran parte de los consumidores realizan una falsa y
exclusiva asociación cereal-fibra , en realidad los cereales
tienen escaso contenido de la última variedad citada. Las mejores
fuentes de ésta son legumbres y frutas, de manera que es
conveniente y necesario incrementar su consumo diario.
Fermentación
Al llegar al colon, la fibra es atacada por
la flora bacteriana y sufre un proceso de fermentación que origina
ácidos grasos, absorbidos en su mayor parte por la mucosa
intestinal y posteriormente metabolizados, con producción de
energía. Una parte de esta energía se consume en gases y heces; el
resto representa una cantidad importante que permitiría considerar
la fibra como un nutriente.
La
fermentación produce acciones beneficiosas para la salud: una
mayor utilización de energía y nutrientes, aumento de la masa
fecal, crecimiento y proliferación de la flora bacteriana,
regulación de la absorción y secreción de agua y sales, control
del crecimiento y diferenciación de células de la mucosa del colon
o intestino grueso, aumento de la eliminación fecal de los ácidos
biliares, disminución de los niveles de colesterol plasmático...
De ahí que se haya considerado a la fibra un «seguro de
vida».